La rosa negra

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Por alguna razón, en estos días he vuelto a repasar unos pocos poemas, a raíz de haber visto una imagen de una rosa negra en la página de una querida amiga mía… Ello me recordó, por ejemplo, «Negra sombra», de Rosalía de Castro, «Oda a la tristeza», de Pablo Neruda, y el «Credo» de Aquiles Nazoa.

Al final, me surgió este poema, La rosa negra, que intenta irradiar luz sobre las sombras, esperanzas sobre los abatimientos, certezas de que “mañana siempre será un día mejor”, como reza un proverbio chino.

Pablo Menacho junto a Derek Walcott

Pablo Menacho: “Un destello de luz…”
VII Festival Mundial de Poesía de Venezuela

Del 23 al 29 de mayo de 2010 se celebró el VII Festival Mundial de Poesía de Venezuela, que en esta edición estuvo dedicado al poeta venezolano William Osuna (Caracas, 1948). Esta fiesta de la poesía se realizó en el marco de celebración del bicentenario de la independencia de la República Bolivariana de Venezuela.
Organizado por la Casa Nacional de las Letras “Andrés Bello”, que preside el poeta Luis Alberto Crespo, con el apoyo del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, entre otras organizaciones, este festival tuvo como invitados de honor a treinta y dos poetas internacionales de América Latina, el Caribe y Europa.  Entre ellos destacaba, como invitado especial, el Premio Nóbel de Literatura 1992, Derek Walcott. Panamá estuvo representada por vez primera por el reconocido poeta nacional Pablo Menacho.
El lunes 24 de mayo tuvo lugar el recital inaugural en el auditorio “Ríos Reyna”, sala principal del célebre Teatro Teresa Carreño, en Caracas. Le correspondió a Derek Walcott abrir la serie de lecturas, a las que se sumaron el poeta Menacho y el resto de los invitados internacionales. Amaranta Pérez, una extraordinaria cantante venezolana, hizo su aparición durante el intermedio del recital.
Esta fiesta de la poesía se extendió a otros escenarios de la capital venezolana, como, por ejemplo, La Casa Nacional de las Letras “Andrés Bello” y el auditorio del Centro de Estudios Latinoamericanos “Rómulo Gallegos” (CELARG). Aquí, nuestro poeta participó del recital principal de la jornada, celebrado el martes 25 de mayo.
El Festival Mundial de Poesía de Venezuela llegó a escenarios en todo interior del país, donde los poetas invitados fueron a ofrecer su palabra y su mensaje de belleza.
A Pablo Menacho le correspondió visitar y dar recitales en Puerto Ayacucho y en la comunidad de Agua Blanca, en el Amazonas venezolano. Del mismo modo, compartió sus poemas con la comunidad de San Carlos, en el Estado de Cojedes, donde nuestro poeta estuvo acompañado por la música de un cuatro venezolano, ejecutado por el músico popular Nelson Castillo, lo que le dio una nota mágica  a su lectura.
Uno de los hechos capitales de la visita de Menacho al VII Festival Mundial de Poesía de Venezuela fue el de poder departir e intercambiar anécdotas con Derek Walcott, autor del célebre poemario “Omeros”, por el cual se hizo mundialmente famoso.
Según palabras de Menacho, “Venezuela dejó muy gratos recuerdos en mí y fue un destello de luz que me iluminó el espíritu.”
Poeta de amplia trayectoria en nuestro país, el autor de Carta a Edmond Bertrand ha participado con anterioridad en otros festivales internacionales. Destaca su visita a la Ciudad de El Cairo, en el marco de El Congreso de escritores de Egipto, celebrado en marzo de 2009.
Hasta la fecha, el poeta Pablo Menacho ha publicado los siguientes libros de poesía: Futuros ejércitos del mundo (1980), Voces en la lluvia (1983), La sola mar (1989), Serenas estaciones y otros poemas (México, 2001), Canción sin nombre y otros poemas (2001), Re/incidencias (2001), Carta a Edmond Bertrand (2004) y Rito de mares y sombras (2008).

Un destello de luz en Caracas

El VII Festival Mundial de Poesía de Venezuela llegó en un momento muy especial de mi vida y estoy seguro que fue eso, «Un destello de luz» y así lo dije al inicio de la lectura que di en el Auditorio del Centro de Estudios Latinoamericanos «Rómulo Gallegos» la noche del martes 25 de mayo de 2010, una noche que fue mágica e inolvidable por todas las cosas que pasaron y disfrutamos entre amigos allá en la ¿Fuente de Sodas? «El León de la Castellana».
Allí, entre Caracas y San Carlos (Departamento de Cojedes), surgió este poema.
(Una versión abreviada apareció en la cabecera de mi página de Facebook, donde ha sido comentada).