¡AVE, CÉSAR, LOS QUE VAN A VIVIR TE SALUDAN!… (Pequeño homenaje a César Young Núñez)

Hace muchos años, ya no recuerdo por cuál extraña determinación de eso que llaman “destino”, conocí al poeta y ensayista César Young Núñez. Mi vida apenas rondaba los diecinueve años y la fortuna, junto con el buen juicio literario del poeta, hizo que me concediera uno de los primeros premios literarios que alguna vez obtuve. Desde entonces, el poeta supo guiarnos por algunas de las maravillosas lecturas de su vastísima cultura literaria. Más que un maestro, César ha sido un amigo, una mano abierta, una persona que, singularmente, causa una simpatía general por su conocimiento y, sobre todo, por su humildad.

Fotografía que el autor de estas líneas le tomara a César Young Núñez, sosteniendo su icónica escultura de Groucho Marx, para la contraportada del libro «Lecturas para lectores» (1987).

Fotografía que el autor de estas líneas le tomara a César Young Núñez, sosteniendo su icónica escultura de Groucho Marx, para la contraportada del libro Lecturas para lectores (1987).

Si algo lo ha caracterizado es haber sido una especie de “outsider” de la literatura panameña, a pesar de haberse sumergido en ella, al haberse adscrito a corrientes literarias que, como la antipoesía abanderada por el poeta chileno Nicanor Parra, no encontraron eco en otros autores de la angostura continental. Originalidad inundada de rigor, son las adjetivaciones con las que podríamos definir, de manera muy lacónica y sencilla, sus aportes a la poesía escrita en Panamá durante las últimas décadas.

Durante mucho tiempo, nosotros, los jóvenes de entonces, no cesamos de repetir aquel Poema vertical que César nos dejó en su libro Poemas de rutina (Panamá, 1967; La Rama Dorada, 2001):

Me
coso
un
ojo
en
la
mano
y
te
miro
tocándote

Entonces, eran descubrimientos novedosos de una poesía que crecía al calor de nuevos y refrescantes tiempos. Esto, sin duda, sigue siendo vigente, a día de hoy, en su obra.

Luego vendrían sus otros libros, igualmente célebres, de los que por estos días se ha dado cuenta en la prensa escrita: Carta a Blancanieves (1973), Poesía mía que estás en los cielos (1991) y alguno más, como su libro Lectura para lectores (1987), en el que aborda la pintura, la poesía y otras preocupaciones suyas sobre el arte y los amigos. Su paso por el diario La Prensa nos regalaría sus refrescantes e inolvidables columnas semanales que él nos entregó bajo el título de Cartas de Julio Viernes…

Vienen a la memoria algunas anécdotas y vivencias compartidas. Por ejemplo, aquellos encuentros en casa de Julio César Schara, donde nos reuníamos cada vez, alguna gente vinculada a los avatares literarios de aquellos días, como: Isis Tejeira, Isabel Barragán de Turner y Ricardo Turner, Juan Dal Vera (casi siempre encargado de los aspectos más deliciosos de la cultura culinaria, tan exquisitos como el lirismo de su poesía), César Young Núñez y Tristán Solarte (Guillermo Sánchez Borbón). Mientras escribo estas palabras no dejo de sorprenderme de haber sido un jovensísimo aspirante a la escritura, mientras asistía a esos encuentros en los que Tristán Solarte y César se batían a duelo, más bien a “sonetazos”, recitando a Shakespeare, con el conocimiento pleno de su obra, en inglés…

Portada del libro La musa inoportuna. Obras (in)completas, cuya edición ayudamos a realizar a pedido del poeta.

Portada del libro La musa inoportuna. Obras (in)completas, cuya edición ayudamos a realizar a pedido del poeta.

En el 2004, la poesía reunida de César Young Núñez vio la luz con otro de sus singulares títulos: La musa inoportuna. Obras (in)completas. Ahora, a la luz de los homenajes, me parece que dicho tomo merecería una nueva edición “aumentada”.

Homenajes… Recientemente, a César Young Núñez se le confirió la Condecoración Rogelio Sinán, en tributo a los aportes literarios que ha ofrecido a las letras panameñas. Lo lamentable es que el acto de condecoración, que debía realizarse el Día del Escritor Panameño, se postergara con una serie de excusas baladíes y sin ningún sentido, como la muerte de Gabriel García Márquez o la cercana celebración de las elecciones presidenciales panameñas…

Como apuntó el poeta Manel Orestes Nieto: “la ‘posposición’ de la entrega de la Condecoración Rogelio Sinán 2014 al poeta César Young Núñez fue y es un irrespeto a la cultura y a todo el país”.

Fotografía de César Young Núñez que tomamos prestada de La Estrell de Panamá.

Fotografía de César Young Núñez que tomamos prestada de La Estrella de Panamá.

Lo positivo que trajo el desacierto gubernamental, sin embargo, son las extraordinarias muestras de solidaridad y afecto hacia César Young Núñez y su obra… El homenaje se ha prolongado en el tiempo hasta el día finalmente señalado (20 de mayo de 2014) para entregarle la condecoración merecida.

Que estas pocas palabras sean parte de ese reconocimiento que hacemos con admiración por su obra y profundo afecto por su persona. Por ello, el título de estas palabras: paráfrasis de la que los delincuentes romanos, cual gladiadores, daban al entrar a la arena ( “Ave, Cesar, murituri te salutant”), que los jóvenes de entonces invocábamos ante su presencia.

Como el mismo César Young Núñez ha expresado en más de una ocasión, sobre todo cuando se aproximaba la hora de visitar asiduamente a su amigo Rolando Buchanan, no queda más que pedir, aunque sea de manera espiritual: “Que el acto sea breve y el brindis sea largo” y que sigamos disfrutando de su imaginación por mucho tiempo más.

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